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Libertad para la Historia,
un manifiesto firmado por diez y nueve historiadores
franceses en 2005


Un manifiesto de historiadores franceses, algunos de ellos de la talla de Marc Ferro, Pierre Nora o Mona Ozouf, recordaba hace algunos años, frente a los políticos que se atreven a legislar cómo fue el pasado –– de la experiencia colonial a Armenia –– lo siguiente:

"La Historia no es una religión. El historiador no acepta ningún dogma. El historiador puede ser irritante. La Historia no es la moral. El papel del historiador no es exaltar o condenar sino explicar. La Historia no es la esclava de la actualidad. El historiador no aplica al pasado esquemas ideológicos contemporáneos y no introduce en los acontecimientos de otras épocas la sensibilidad de hoy. La Historia no es la memoria. La Historia no es un objeto jurídico. En un Estado libre no corresponde ni al parlamento ni a la autoridad judicial definir la verdad histórica. La política del Estado, aún cuando esté animada por las mejores intenciones, no es la política de la historia".

Ante los nuevos intentos de falseamiento y manipulación no cabe mejor enumeración de los viejos principios.

Transcribimos la traducción literal del texto original:

(para ver el texto en su idioma original)

Libertad para la Historia

Preocupados por las intervenciones políticas cada vez más frecuentes en la apreciación de los acontecimientos del pasado y por los procedimientos judiciales que afectan a historiadores y pensadores, nos vemos obligados a recordar los siguientes principios:

  • La Historia no es una religión. El historiador no acepta ningún dogma, no respeta ninguna prohibición, no sabe de tabúes. Puede resultar molesto.
  • La Historia no es la moral. El papel del historiador no es exaltar o condenar sino explicar.
  • La Historia no es la esclava de la actualidad. El historiador no aplica al pasado esquemas ideológicos contemporáneos y no introduce en los acontecimientos de otras épocas la sensibilidad de hoy.
  • La Historia no es la memoria. El historiador, con metodología científica, recoge los recuerdos de los hombres, los compara entre ellos, los confronta a los documentos, a los objetos, a las huellas que dejan los acontecimientos, y establece los hechos. La Historia tiene en cuenta la memoria, pero no se reduce a ella.
  • La Historia no es un objeto jurídico. En un Estado libre no corresponde ni al parlamento ni a la autoridad judicial definir la verdad histórica. La política del Estado, aún cuando esté animada por las mejores intenciones, no es la política de la Historia.
  • Es en violación de estos principios como una serie de leyes sucesivas, especialmente las leyes del 13 de Julio de 1990, del 29 de Enero de 2001, del 21 de Mayo de 2001, del 23 de Febrero de 2005, han restringido la libertad del historiador, le han dicho, bajo amenaza de sanciones, lo que debe investigar y lo que debe encontrar, le han prescrito métodos de investigación e impuesto límites.

Nosotros pedimos la abrogación de estas disposiciones legislativas indignas de un régimen democrático.

Firmantes, al día de hoy, 14 de Diciembre de 2005.

Jean-Pierre Azéma, Elisabeth Badinter, Jean-Jacques Becker, Françoise Chandernagor, Alain Decaux, Marc Ferro, Jacques Julliard, Jean Leclant, Pierre Milza, Pierre Nora, Mona Ozouf, Jean-Claude Perrot, Antoine Prost, René Rémond, Maurice Vaïsse, Jean-Pierre Vernant, Paul Veyne, Pierre Vidal-Naquet et Michel Winock.


mairenasol@terra.es